viernes, 3 de octubre de 2014

Los silajes para alimentar rumiantes aventajan a la producción de etanol en eficiencia y sustentabilidad.

Entrada de opinión-revisión relacionada al Blog


Consideramos a los cultivos con menos o nula aptitud forrajera como una opción más eficiente y sustentable para producir etanol, más aún para el etanol celulósico. 


Los silajes de maíz y sorgo así como los granos de ambos cultivos, tienen un mejor balance energético en la producción animal. Ese balance energético es mayor en los silajes para rumiantes con el aprovechamiento posterior de los desechos como enmiendas o para producir energía por fermentación. En cambio, los granos tienen un balance energético mayor en los monogástricos y también se puede hacer un aprovechamiento posterior de los desechos que mejoren la eficiencia y la sustentabilidad.



El etanol adquirió gran importancia por parte de los países que quieren disminuir la dependencia del combustible importado. Ese es el mayor y mejor argumento para producirlo de cualquier materia prima agrícola disponible en grandes cantidades. Pero debido a los altos costos para sembrar, transportar y procesar maíz, producir etanol es más costoso que el petróleo y es por ello que se lo subsidia. En contrapartida, la industria del etanol contribuye significativamente en USA a la economía en términos de creación de empleo, generación de ingresos fiscales y reemplazo del petróleo crudo importado.






Para que el etanol sea beneficioso debe requerirse bastante menos energía para producirlo de la que el mismo produce. Los cálculos de los costos de producir etanol a partir del maíz, varían. No vamos a discutir diferentes puntos de vista de científicos con cálculos y premisas diferentes, ya que para algunos se requiere 29% más de energía fósil que la que el etanol produce, mientras que para otros, por cada BTU de etanol se requiere 0,74 BTU de combustible fósil. Aún con los cálculos más optimistas, la producción del etanol requiere una cantidad muy significativa de energía como se desprende de esas cifras. El mayor costo (alrededor de 80%) corresponde al grano de maíz, ya que producirlo requiere una gran cantidad de energía por el fertilizante nitrogenado, labores de cultivo, cosecha y acondicionado. Eso es lo que más se cuestiona o critica con respecto a la utilización del grano de maíz para producir etanol. Hay que considerar con mucho cuidado el balance energético, ya que en la Argentina actual, deficitaria energéticamente y con costos de combustibles importados muy altos, destinar esa energía para producir una energía alternativa, al menos hace ruido. Hay que sumar a esa situación el hecho de que en nuestro país se utilizan fertilizantes para los cultivos en cantidades promedio que son menores a la mitad de lo que extrae el cultivo. Es por esto último, que parece un despropósito utilizar parte del rastrojo de maíz para obtener etanol celulósico. Más aún de maíces graníferos modernos que han sido mejorados para aumentar el índice de cosecha y por ende dejan menos residuos en suelos degradados por la baja proporción de cultivos de gramíneas que son los que mejoran la estructura del suelo y el balance del carbono. Es necesario indicar aquí, que el costo de producción de etanol a partir de la caña de azúcar en Brasil es inferior al del etanol de maíz de los EEUU y de trigo y remolacha en Europa. 

En los cultivos alternativos como la caña de azúcar, a partir 
de la biomasa se pueden producir bio-carburantes de forma semejante a las refinerías del petróleo. Es mediante bio-refinerías, que producen combustibles, electricidad y productos químicos. Allí se puede convertir una gran cantidad de biomasa en diversos productos, con mejor eficiencia energética, económica y ambiental. Específicamente, en una bio-refinería, el bagazo de caña, se convierte en productos químicos como glucosa, bioetanol, bioquerosene, biodiesel, ácido cítrico, antibióticos, vitaminas, enzimas, biocolorantes y bioplásticos.  


Como ya vimos en una de las primeras entregas, la necesidad de fibra y energía que tienen los rumiantes y la posibilidad de reconvertir el 100 % de los desechos y los efluentes para utilizar en el mismo sistema productivo, hace la gran diferencia a favor del uso forrajero en contraste con el uso energético para biocombustibles de especies forrajeras como el maíz para silaje de planta entera. Mencionábamos también, que el uso integrado de alimentos y energía, o sea silajes y reconversión de los desechos, permite disponer de la fibra y de la energía necesarias para los rumiantes y un aprovechamiento integral de los desechos para producir energía, bio-fertilizantes y abonos orgánicos para las necesidades del sistema de producción. Finalmente, aclarábamos que los cultivos con menos o nula aptitud forrajera eran una opción más útil para producir solamente bio-combustibles para vender fuera del sistema de producción.



Como reflexión final, la eficiencia con la que se asignan los recursos para producir cultivos y la relación con los usos alternativos de esos recursos, deberían ser considerados en políticas públicas de producción de alimentos, fibras y bio-combustibles; la otra eficiencia a considerar sería la del uso de cultivos alternativos y utilizar, para cada tipo de producto, el más eficiente; la tercera eficiencia a considerar es la capacidad técnica para lograr el máximo rendimiento de los cultivos a partir de un determinado conjunto de insumos; y finalmente como eje de todo lo anterior, considerar el impacto de las prácticas agronómicas en la conservación del suelo.


http://www.frbatlanta.org/pubs/econsouth/06q3-espanol_el_debate_energetico_es_el_etanol_la_solucion.cfm


http://ethanolrfa.3cdn.net/813c483a4451ed5411_yxm6i6ov7.pdf

ITURRA, Antonio René; SILVA, Fábio Cesar da; DIAZ-AMBRONA, Carlos Gregório Hernandez 

Análisis de evolución de la producción de caña de azúcar y de etanol en Brasil. Revista: diálogos, v. 1, n. 2, p.31-50, jul./dez. 2011.  http://fatecpiracicaba.edu.br/revista/index.php/bioenergiaemrevista/article/viewFile/35/20





miércoles, 24 de septiembre de 2014

Los forrajes conservados son estratégicos, agregan valor en origen y estabilidad productiva a bajo costo.

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El desarrollo de la ganadería argentina actual es complicado por las políticas productivas y de exportaciones, que no son claras y duraderas; además, el uso sustentable del suelo y la planificación a largo plazo están condicionados por el efecto sojización, entre otros. 

            
          Con esos antecedentes negativos para la producción de carne y leche, sin embargo, hay particularidades que permiten soslayar desde el interior del sistema productivo las desventajas mencionadas, estabilizando la producción a bajo costo. La base de esas alternativas son, como ya lo venimos pregonando, los forrajes conservados. Ya mencionamos también, que los henos y silajes contribuyen a la estabilidad del sistema y bien planificados y confeccionados son alimentos de bajo costo relativo. Una ventaja adicional es el agregado de valor en origen que permite el incremento de la renta y mayor competitividad para los actores de las cadenas de carne y leche. El agregado de valor que aquí estamos planteando tiene que ver con la mayor producción que se puede lograr por hectárea ganadera y de cultivos del propio establecimiento destinados al sistema, así como con la regularidad  de producción y comercialización. Y esto se logra con cuatro patas productivas de estos sistemas que son el pasto, los henos, los silajes y los granos forrajeros.






































En la figura anterior se puede observar que una pata  de la alimentación que hemos incorporado es de granos. Específicamente, el rol del grano de maíz en la alimentación de los rumiantes ya lo tratamos. Lo que vamos a repetir es que no siempre el grano es utilizado bien y mucho menos en forma planificada o programada. El grano estará presente en cualquier sistema en algún momento y utilizado equilibradamente y eficientemente, asegura más producción también a bajo costo. En la misma imagen podemos apreciar las pasturas o los “pastos” que dan la ración de base de los rumiantes. Todas las especies forrajeras templadas y megatérmicas, junto a los pastizales son la base pastoril de todos los sistemas ganaderos, como ya vimos en otra entrega, siendo sólo la alfalfa la que tiene un doble rol importante en pasturas y como forraje conservado. Como venimos demostrando en este blog, solamente con los forrajes conservados complementando a las pasturas y a los granos se puede lograr el potencial de producción de cada sistema productivo a bajo costo. Hoy están dadas las condiciones tecnológicas necesarias para confeccionar buenos henos y silajes. En general, la calidad que se logra con los henos es menor a la esperada. En cambio en los silajes en general se logran calidades acordes al cultivo picado y a lo esperado del mismo. Los contratistas, las exigencias mayores de los productores, la inmediatez entre picado y confección y la utilización de inoculantes van logrando mejores silajes en general. En el caso de la henificación hay más dificultades para lograr buenos henos ya que las condiciones climáticas para el secado y el acondicionado, como el proceso mecánico de acondicionado y confección del rollo o del fardo se extiende en el tiempo (desde el corte hasta la confección) y los procesos se ven afectados por condiciones ambientales no siempre controlables y por decisiones operativas que no siempre son las más adecuadas. Es por ello que insistimos: si lográramos calidades al menos aceptables para henos y silajes, el rol estratégico de los mismos y su bajo costo estarán asegurados. Con la gran ventaja que estarán producidos en el mismo establecimiento y lograrán la estabilidad productiva a bajo costo.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Selección y elección de híbridos sileros de maíz para lograr producciones intensivas y sustentables.

Entrega de opinión presentada en "Congreso Nacional de Maíz 2014" relacionada al Blog


Premisa

Cuando se trata de rumiantes, de energía y de intensificación el silaje de la planta entera de maíz es insustituible. Lo ratifica que alrededor de un millón de hectáreas de maíz se destine para silaej de planta entera.


Introducción

            ¿Por qué nos centraremos en Elección y Selección de híbridos para silaje de planta entera? para explicar la poca atención que se presta en ambos extremos (generación y elección), en parte por falta de conocimiento, pero también por características intrínsecas del maíz, las que analizaremos en la presentación.
            Lo anterior se da a pesar de que alrededor de un tercio de la superficie de maíz se destina al silaje de planta entera. Compararemos con la producción de grano y trataremos de explicar esas diferencias en demanda tecnológica con la información disponible y la idiosincrasia ganadera. Y defenderemos el rol nutricional estratégico y de bajo costo del silaje de maíz de planta entera y la crítica al escaso residuo de picado con la compensación a través de manejos sustentables que reutilicen efluentes líquidos y sólidos.
           
Evolución y características de los híbridos actuales

            Los híbridos de maíz modernos han evolucionado en los últimos años hacia genotipos más eficientes y más productivos por efecto de la mejor aptitud combinatoria de sus líneas paternas y del mayor vigor híbrido que agronómicamente y ecofisiológicamente  los hace más estables y más eficientes en el uso del agua, nutrientes y luz solar. El mayor esfuerzo para lograr esto se hizo en los híbridos graníferos, por eso el secado rápido de la espiga y la mayor acumulación de fotosintatos en la misma, caracterizan a los mejores híbridos graníferos. Para silaje, si no hay una selección específica, habría que elegir entre los híbridos graníferos que teniendo un alto rendimiento potencial de grano, no tengan ese secado rápido, sean más flexibles o plásticos para acumular fotosintatos en el tallo y para mayores densidades de plantas. Además, los sileros no necesitan una alta tolerancia al vuelco por podredumbre, ya que no llegan a ese estado, pudiendo así, seleccionar tallos con menos lignina y más digestibilidad de la fibra. En síntesis híbridos sileros equilibrados y con buen comportamiento a mayores densidades de plantas que acumulen fotosintatos en el tallo o en la espiga en condiciones adversas, pero conservando el alto potencial de producción de grano con ambientes favorables para asegurar la mayor Energía Metabolizable posible del silaje de planta entera.



Selección de híbridos

                        Mejoramiento genético: El germoplasma base del mejoramiento para la obtención de híbridos sileros de maíz no sería muy diferente al utilizado en la selección actual. Aunque puede haber dos vías o programas de mejoramiento: 1) similar a los graníferos comerciales y 2) específicos para silaje. En la evaluación deberán considerarse, con la mira en la alimentación de rumiantes, aspectos agronómicos, ecofisiológicos, de calidad en laboratorio y con animales, así como el rol del silaje maíz en las dietas de la que formará parte principal o suplementaria. Hay similitudes en el germoplasma de origen para  las dos vías mencionadas más arriba y algunos híbridos pueden combinar convenientemente los dos destinos, grano y planta entera, al menos para ciertas categorías de animales o sistemas de producción menos intensivos. La diferencia mayor entre los dos destinos está asociada a la fisiología, básicamente en los procesos acumulación y translocación de fotosintatos, la estructura del tallo para la resistencia al vuelco por podredumbre, la velocidad de secado y el índice de cosecha. La diferencia en ciclo sólo estaría asociada al diferente momento fenológico de picado de la planta entera y de la cosecha de grano.

Elección de híbridos
           

            Un híbrido deseable debería combinar un alto rendimiento de forraje de alta concentración energética con un desempeño consistente a través de ambientes. No sólo hay que elegirlo para silaje, sino que deberá considerarse el destino final y la proporción en la dieta según categorías de animales productores de leche o de carne. Sin embargo, como las variables referidas a estas características son numerosas, determinan que la elección de híbridos sea compleja. Una alternativa para simplificar este proceso es el uso de índices que combinan diferentes factores asociados al desempeño del maíz para ensilaje en un único criterio de evaluación. Esos índices que estamos proponiendo se denominan “índices de desempeño” y deberían utilizarse rutinariamente en la evaluación de híbridos, lo que permitiría disponer de híbridos más específicos y facilitaría la elección de los mismos según zonas y sistemas productivos. Para elegir un híbrido para silaje, complementariamente, deberá planificarse cuáles serán los potreros y los manejos agronómicos, las categorías de animales a los que se destinará el silaje por los requerimientos nutricionales, la proporción del silaje que tendrá la dieta, conocer los otros componentes de la dieta, cuál será la proporción de grano esperable o factible en el silaje. 




lunes, 18 de agosto de 2014

Altas cargas ganaderas requieren: buenas pasturas bien manejadas y forrajes conservados de calidad para ser sustentables y rentables

Entrega de opinión-revisión relacionada al Blog

Es bien conocido que en pasturas con un manejo adecuado en la región pampeana central se pueden lograr alrededor de 600 gramos por animal y por día, aún con altas cargas de más de tres novillos por hectárea, Como ese valor es el promedio, hay momentos de 400-500 gramos de ganancia y momentos de hasta 800 gramos. Con suplementación estratégica, entonces, en esos sistemas se logran, según tipo de pastura y zonas, entre 650 y 950 kg de carne por ha. Cuando se dispone de silaje de maíz o de sorgo en un 15 a 20% de la superficie dedicada a la ganadería pastoril, se logran producciones por hectárea de al menos 1200 kg. Nótese que con silajes de planta entera de maíz o sorgo como alimento principal que tengan buena proporción de grano (solamente hay que agregar suplementos proteico y mineral), las ganancias de peso por animal superan un kilogramo por día. 

La ventaja de estos sistemas: flexibilidad y bajo costo.


La flexibilidad y el costo dependen de una planificación previa.
                
Flexibilidad,  porque a la pastura se la puede suplementar estratégicamente en los momentos de menor producción o
                          en momentos de falta de materia seca (y por ende fibra) o
                          con suplementación continua (con silaje, henos, granos o autoconsumo de silajes) o
                          en engorde a corral de bajo impacto ambiental (feedlot ecológico) o
                          en engorde a corral de medio a alto impacto ambiental (feedlot tradicional).

                
El menor costo de estos planteos radica en que se utilizan los tres alimentos más baratos para los rumiantes: pasto, henos y silajes. El grano del propio establecimiento y en su rol sólo de concentrado también baja el costo y se valoriza por su transformación en origen.


http://inta.gob.ar/documentos/agregado-de-valor-a-la-carne-vacuna-estrategias-de-produccion/at_multi_download/file/44-%20Agregado%20de%20Valor%20a%20la%20Carne%20Vacuna%20Estrategias%20de%20Conversi%C3%B3n%20-%20EEA%20INTA%20Concep%20del%20Uruguay.pdf

miércoles, 13 de agosto de 2014

Producción estimada de Pasto y de Forrajes Conservados en todo el país, por año agrícola

Entrega de opinión-revisión relacionada al Blog


En el caso de los “pastos” de pastizales y pasturas cultivadas, la Argentina cuenta por primera vez con un mapa de productividad forrajera con datos a escala de Partido, como resultado del trabajo conjunto de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), el INTA y AACREA.


                No ocurre lo mismo con los forrajes conservados, donde las estimaciones son parciales y sin una metodología definida de muestreo. Lo más aproximado es lo que posee la CACF (Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros) básicamente para la confección de silajes por parte de sus socios, que tampoco incluye a todos los contratistas, ni a los que tienen maquinaria propia y no son contratistas, al menos como actividad principal. Hoy se estima que una picadora moderna de gran rendimiento pica alrededor de 2.000 ha por año de maíz, sorgo, cereales de invierno, alfalfa, soja y pasturas.



      Para el cálculo de la estimación de cuanto se produce de silajes y henos cada año, se tomaron 1.000.000 de ha de silaje de maíz y sorgo con un promedio de 11 toneladas de MS/ha, más 200.000 ha de otros silajes con 6 toneladas por ha. De henos se calculó un corte destinado principalmente para heno en 2.800.000 ha de alfalfa más 600.000 toneladas de moha. Puede haber variaciones y otras especies no consideradas, aunque la contribución de mayor peso está en el maíz y el sorgo para los silajes y en la alfalfa para los henos. Por eso se estimó entre 25 y 30 millones de toneladas que aportarían por año los forrajes conservados, incluyendo todas las especies y variantes que se den en algunas zonas o en algunos años en particular. Para estimar metodológicamente estas cifras, en algún momento entidades públicas y privadas deberían encararlo, como se hizo con el pasto, para los forrajes conservados. Como se mencionara en otra entrega, con incentivos o cambios de política para la ganadería de carne y leche, solamente de maíz debería dedicarse un 50% más para silaje, tanto para equilibrar, como hacer sostenibles y previsibles a los sistemas productivos y fundamentalmente para bajar los costos de la alimentación. Y si una vez logrado eso, se quisiera crecer en volumen y recuperar exportaciones acorde a la importancia y las posibilidades de un país como Argentina, se necesitarían no menos de 50.000.000 de toneladas de forrajes conservados cada año. Esta cifra es un 20% aproximadamente de lo que producen los pastos. Hoy esa proporción estaría entre el 10 % y el 15 %. Es bueno aclarar aquí, que en la estimación de la producción de pasto se incluyen muchos sistemas extensivos y también de subsistencia que no son comparables a los sistemas que utilizan forrajes conservados rutinariamente.
               
      Hasta tanto no se dispongan de datos más precisos o un mapa de forrajes conservados, esta primera aproximación parece reflejar lo que tenemos en los sistemas productivos para poder proyectarlo a lo que necesitamos. Recuérdese que al inicio de la década de 1990 a los forrajes conservados todavía se los denominaba Reservas, los silajes no superaban las 250.000 ha y más de un 20% de los tambos no los utilizaban. Hoy hasta la vaca de cría se suplementa estratégicamente con silaje, impensable al principio de esa década cuando ya lo proponíamos sin éxito y era visto con gran escepticismo en medios productivos y académicos.




viernes, 1 de agosto de 2014

La producción ganadera se encamina a transformar en silajes a la mitad de la superficie de maíz y sorgo

Entrega técnica relacionada al Blog

Podemos iniciar esta entrega  remarcando lo siguiente:

1.  Francia, un país agrícola-ganadero como Argentina, con sistemas de producción intensificados y con una superficie sembrada con maíz similar a Argentina, dedica el 44% de la misma para ensilar la planta entera.
2.    La Energía Metabolizable que aporta por hectárea el Silaje es entre 50 % y 60% mayor que la del grano solo de maíz y es similar en sorgo aunque más variable por los distintos tipos disponibles.
3.    La sojización aceleró un proceso de intensificación y concentración de la ganadería, que más tarde o más temprano se hubiera dado de todas formas. En ese proceso los forrajes conservados y en especial los silajes energéticos aumentaron y crecerán aún más.
4.    Alrededor de 1.500.000 ha de maíz y sorgo para silaje son necesarias para encauzar y hacer más sostenible a la ganadería vacuna en las condiciones actuales.
5.    El uso interno más importante del grano de maíz seguirá siendo para la ganadería de carne y leche.
6.    La alfalfa seguirá siendo la especie más importante por el aporte de proteína, tanto en pastoreo como en henos y silajes. Y los verdeos y pasturas templadas o megatérmicas seguirán siendo la base del ciclo completo en carne y de las diferentes categorías de animales del tambo.

  Los 6 puntos anteriores sintetizan lo que se viene dando en Argentina, contrastado con lo que se da en países que utilizan raciones similares. En pasturas y forrajes conservados se trata de las mismas especies o similares, con la diferencia que el aporte proteico principal en Francia lo da la soja (Expeller como los que nosotros exportamos) y que en nuestro país por condiciones edafoclimáticas lo conseguimos con la alfalfa en particular y con las pasturas y verdeos en general.
            
               
                
         En los próximos párrafos, sobre la base de los seis puntos anteriores, ampliaremos y justificaremos lo que afirma el título de esta entrega, el alto porcentaje que ya tiene y el que alcanzará la superficie picada para silaje sobre la superficie total, tanto de maíz como de sorgo. Se aclara, además, que esto se dio y dará con las condiciones imperantes en los últimos 20 años en la producción, la exportación y las limitaciones a la agricultura y a la ganadería por cuestiones de precios internacionales como de políticas e ideologías más que razones técnicas. No se descarta que en los próximos años haya un aumento cuantitativo importante en los excedentes agrícolas y ganaderos. Si eso ocurriera habría que reanalizar para esa nueva situación, que incluirá seguramente cambios cualitativos, pero en lo que concierne a este Blog, la importancia relativa de los forrajes conservados seguirá siendo enorme. Y podría llegar a ser fenomenal, si se implementaran políticas realistas y sustentables de transformación y valor agregado en origen.

                               Con respecto al punto 1) se compara con Francia ya que ese país es el más agrícola-ganadero de Europa, exporta al resto del continente, han trabajado y desarrollado cultivares en la mayoría de las especies forrajeras templadas utilizadas en la región pampeana. Con gran visión de futuro se han dedicado desde hace más de 50 años a definir y desarrollar todo lo referente a la planta entera de maíz para ensilar.
                    El punto 2) remarca lo que ya fue planteado en este blog: la ventaja indiscutible de los silajes energéticos de maíz y sorgo, que al utilizar la planta entera picada producen entre un 50% y 60% más de Energía metabolizable para rumiantes, con mayor seguridad, plasticidad y equilibrio de dieta que cosechando solamente el grano.  En el caso de un buen maíz para silaje, el grano solo representa el 42% del total de materia seca de la planta. Sin embargo el rango va de 35% al 50% por circunstancias climáticas o de mala elección de híbridos, entre otras. El grano tiene 3,3 Mcal de Energía Metabolizable (EM) por kg de Materia Seca (MS). Cuando se suma el 65% restante en un extremo o el 50% restante en el otro extremo del ejemplo, la mezcla picada tiene entre 2,0 y 2,6 Mcal de EM por kg MS, lo que conlleva a disponer de 50-60% más de energía metabolizable producida por hectárea.
                   En el punto 3) se menciona algo ya tratado en este blog sobre la sojización, remarcando la lógica y la importancia de los forrajes conservados.
                   En el punto 4) hay una apreciación personal analizada por más de 15 años donde mucho tiene que ver la menor tecnificación de la ganadería con respecto a la agricultura, la aplicación del facilismo y el menor apego a la sustentabilidad. La superficie mencionada tampoco es inalcanzable. Ya se pican para silaje dos tercios de la misma.
                   El punto 5) es un dato de la realidad de nuestros sistemas productivos que se va a mantener por aumento de los silajes y por el rol fundamental del grano de maíz. De la misma forma para el grano de sorgo y sus silajes.
                   Finalmente, el punto 6) se refiere a los “pastos” que dan la ración de base de los rumiantes y en su doble rol la alfalfa, en pastoreo directo y como forraje conservado en forma de heno y silaje.Todas las especies forrajeras templadas y megatérmicas, junto a los pastizales son la base pastoril de todos los sistemas ganaderos, que en otra entrega los englobáramos como “pastos”, siendo sólo la alfalfa la que tiene un doble rol importante en pasturas y como forraje conservado. En mucha menor medida, los cereales de invierno y el raigrás anual pueden tener ese doble rol.

viernes, 25 de julio de 2014

El pasto es mejor aprovechado por un rumiante que el combustible por un motor de combustión interna. Revalorando a los Rumiantes y a los Forrajes

Entrega técnica de actualidad relacionada al Blog

                En los últimos años se ha instalado en la opinión pública y en el ámbito científico que los rumiantes son los responsables principales del calentamiento global, porque emiten grandes cantidades de gas metano. Pero esos cuestionamientos oportunistas, simplificadores y unilaterales no consideran las ventajas que poseen los rumiantes, como la capacidad para digerir la fibra de los forrajes para producir un alimento básico como la leche. Además de la carne y un gran número de productos. Cuando consideramos la eficiencia con la que las vacas generan un alimento esencial con forrajes y granos principalmente y la comparamos con los combustibles y los motores utilizados para los desplazamientos y los trabajos con maquinarias, encontramos lo siguiente:



      Con 10 litros de combustible, en el motor más rendidor (diésel a revoluciones constantes), 6 litros de la energía química potencial se pierden como calor y los 4 restantes dan energía para el desplazamiento o el trabajo de maquinarias (parte de la cual se pierde por diversas resistencias de rodadura y otras causas). En el mejor de los casos, entonces, aprovecharemos para el fin específico sólo 2 litros. Expresado de otra forma: 80% del combustible fósil que usamos se disipa como calor o por pérdidas diversas.

   Un rumiante, en promedio y groseramente cada 10 kg de Materia Seca que consume, 3,5kg  los usa para mantenimiento (metabolismo basal) y con el resto produce groseramente 6 litros de leche o 600 gramos de peso vivo en producción de carne. Con la diferencia que parte de los 3,5 kg del ejemplo y lo no digerido del total (groseramente otros 3,5 kg de MS) se reciclan como materia orgánica que se pueden utilizar como enmiendas o para producir bioenergía. En el caso de la leche, con menos de 2 kg de MS forrajera producimos 1 litro de leche. Una eficiencia buena, ya que en una hectárea podemos producir en promedio 12.000 kg de MS. Algo así como 7.ooo litros de leche con buenos cultivares, energía fósil y gran cantidad de energía solar. Expresado de otra forma: 60% de la materia seca forrajera que utiliza un rumiante se desaprovecha directamente; pero una parte importante de la misma es reutilizable. Podemos decir entonces que:

Los motores térmicos son máquinas con un despilfarro energético de consideración.

Los rumiantes son animales que digieren la fibra de los forrajes para transformarla en ácidos grasos volátiles para producir leche con buen aprovechamiento energético.

En los motores la energía no aprovechable se disipa, en los rumiantes gran parte de la misma es reutilizable



Con una ventaja adicional para los rumiantes: la mejora en la eficiencia en los motores de combustión interna está limitada y casi en su máximo teórico. En cambio la producción de forrajes con menor costo energético y mayor rendimiento energético (digestibilidad) con nuevos cultivares, con nuevos eventos biotecnológicos, con el aprovechamiento de efluentes como enmiendas orgánicas y la producción de alimentos funcionales, entre otros, ya se están desarrollando para aumentar la eficiencia de los rumiantes y por ende la sustentabilidad.

        En los cálculos se consideró un forraje como alimento principal, con 65% de digestibilidad. Como subproducto de la fermentación y de la producción de ácidos grasos volátiles se produce el metano en cuestión

        Si bien en la comparación no se consideró la energía fósil necesaria para producir el forraje y acondicionarlo, tampoco se consideró la logística para transportar y almacenar el combustible desde la destilería, que representa un gasto energético importante.