sábado, 1 de marzo de 2014

El silaje de maíz refuerza el rol del grano y complementa a las pasturas y a la alfalfa

De los tres cultivos más importantes en el mundo, arroz, trigo y maíz, sólo este último tiene un uso más diversificado del grano y la planta completa (o planta entera) es la que mejor se adaptada al ensilaje.
La particularidad de poder utilizar toda la planta y conservarla de una manera simple y segura como alimento energético para rumiantes, suma un atributo a los ya vastos que tiene el grano con sus diversas razas y tipos.
En alimentación humana el maíz harinoso y el dulce son los más utilizados en forma directa en el mundo y en América Latina en particular. En forma indirecta, se agregan los productos surgidos de la industria como edulcorantes para diversos usos en panificación y bebidas entre otros, alcoholes en varias bebidas, almidones como componentes en un sinnúmero de alimentos, aceite y productos derivados, maíz dulce fresco y enlatado y finalmente saborizantes, colorantes, salsas y muchos más. Todos los usos de los derivados industriales mencionados anteriormente representan alrededor del 20% del consumo interno de grano en nuestro país. El 80% restante del consumo interno es para producción animal, principalmente en vacunos, aves y cerdos, en ese orden en Argentina, como ya vimos en otra entrega. Como subproductos de la industria con destino a la producción animal hay que sumar harinas zootécnicas, gluten meal y gluten feed, provenientes de la molienda seca y molienda húmeda del grano de maíz.
En la alimentación animal ya vimos en otra entrega el uso proporcional para rumiantes, aves y cerdos, Ahora nos centraremos en la utilización como grano y como planta entera para la producción de carne y leche y haciendo un análisis comparativo del destino del cultivo para grano y del uso del cultivo para silaje de planta entera.
            Para comenzar podríamos describir qué pondera un productor de maíz cuando decidió su siembra. A) Puede ser simplemente un productor de grano para la venta tanto para el consumo interno como para exportar. Este tipo de productor no participa directamente en el uso que se le dé al mismo. B) Una alternativa es que una vez decidida la siembra no sepa qué proporción y qué uso hará del mismo hasta el momento de la cosecha. Dentro de esta categoría puede haber productores que conserven una parte para la hacienda o producción porcina y aviar. O que según el estado de sus pasturas y sistema productivo (suponemos que tiene vacunos) decida antes de madurez fisiológica picar una parte para silaje. Este tipo de productor, considera de antemano, que el híbrido que sembró es apto para cualquier destino. Es probable que quien le vendió el híbrido lo asesore razonando en consonancia con esas costumbres generalizadas. C) Una alternativa más profesional y racional es que al momento de la siembra sepa las necesidades de grano y de silaje para su propio establecimiento y sólo se acomodarán las superficies para cada destino según las condiciones de desarrollo de los cultivos. Seguramente tendrá un híbrido granífero de punta y un híbrido doble propósito (denominación vasta y poco precisa, que ya veremos en otra entrega) o con aptitud silera. Ya mencionamos en otra entrega que hay híbridos graníferos que tienen mejor comportamiento como sileros y hasta ahora, específicamente sileros no hay, aunque alguno pueda tener un gen como el bm3 (nervadura marrón) o alguna combinación convencional patentada (no OGM) que los hace más competitivos por el valor nutritivo de la planta entera.
Los tres ejemplos mencionados en el párrafo anterior, simplifican la realidad y la hacen más comprensible para nuestro objetivo, pero variantes y combinaciones de las tres pueden encontrarse en gran cantidad.
            El título de esta entrega alude a la importancia del silaje de planta entera y se mencionan a las pasturas en general y a las de alfalfa en particular. Se hizo con la finalidad de resaltar la importancia del silaje complementando y suplementando pasturas de todo tipo, aunque reconociendo la importancia de las pasturas de alfalfa por su aporte seguro y prolongado de proteína y fibra de bajo costo. No está de más resaltar aquí que la alfalfa es la especie forrajera más importante a pesar de la sojización y que el silaje de planta entera (principalmente maíz y sorgo) incrementó su participación gracias a la sojización.
            El rol del grano de maíz en la alimentación de los rumiantes no necesita que se lo promueva. Lo que vamos a aclarar es que no siempre el grano es utilizado bien y mucho menos en forma planificada o programada. Como es una salida relativamente simple, aunque más costosa, ante la falta de pasturas y silajes es a lo primero que se recurre, algo esperable y a grandes rasgos conveniente para esos casos. Ratificamos entonces que el grano estará presente en cualquier sistema en algún momento y forma parte de la dieta diaria en un sistema intensivo. Utilizado equilibradamente y eficientemente, el grano asegura más producción a más bajo costo.
            Cuando mencionamos la planificación de los cultivos y de las proporciones necesarias de grano y silaje como una manera más racional de disponer de dietas más equilibradas y acorde a las necesidades de las categorías de animales y grado de intensificación, estaban implícitos tres componentes básicos de la dieta: pasturas, forrajes conservados y granos. Y según categorías de animales y sistemas productivos en un extremo estarían sólo las pasturas y en el otro extremo una gran cantidad de forrajes conservados y concentrados (con una gran participación de granos). La planificación que proponemos y que productores de punta practican, es una ecuación simple que considera esos tres componentes del sistema y donde se conciben siembras, cultivares, ciclos y rotaciones para producirlos según los requerimientos de los animales del sistema. En el otro extremo estarían ajustes diarios o semanales no programados, generados por circunstancias propias del sistema o de precios del mercado, algo más parecido al tradicional “revoleo” que dedica más tiempo a la compraventa que al manejo productivo, tanto de los productores como de los asesores del sistema.

                        Sintetizando, el silaje de planta entera en cantidades y calidades acordes a las necesidades del sistema productivo, valoriza aún más el aprovechamiento del grano como suplemento o como parte del concentrado y complementa a las pasturas de todo tipo, anuales o perennes, gramíneas o leguminosas. El silaje es un alimento suplementario y complementario porque tiene energía y fibra. Energía del almidón del grano y fibra del resto de la planta que es también un componente energético y regulador de la actividad ruminal. Por eso es suplemento y complemento a) de pasturas con altos niveles de proteína, b) de pasturas con bajo contenido de Materia Seca, c) de dietas con altos niveles de concentrado aportando fibra y evitando trastornos ruminales, Y un buen silaje con contenidos de grano alrededor del 40% del total de la MS, aporta hasta el 50% de las dietas TMR de animales de alto requerimiento. O sea, el silaje de maíz de planta entera aporta como suplemento, como complemento y puede ser el principal componente de una dieta. De ahí su uso generalizado en la ganadería mundial y su participación incipiente pero firme y en evolución permanente en nuestro país. La sojización aceleró un proceso que más tarde o más temprano se hubiera dado de todas formas.

jueves, 20 de febrero de 2014

Consecuencias de la Sojización = menos pasturas y MÁS SILAJES

La relación entre los cultivos, por ejemplo soja/cereales es cada vez mayor y se debe a que se obtiene un mayor margen, menor riesgo y menor costo con la soja. Pero no sólo afecta la relación entre cultivos leguminosas/gramíneas, sino que las pasturas tradicionales disminuyeron la superficie a menos de la mitad ya que muchos suelos con algunas limitantes o más aptos para pasturas,  actualmente están sembrados con soja. Cuando analizamos la relación soja/maíz y sorgo para silaje, la misma no es comparable con la relación cuando esos cultivos son para grano, ya que no se puede reemplazar el silaje energético de estas dos gramíneas por la soja en un sistema ganadero o agrícola-ganadero. Tampoco el margen es comparable, ya que el silaje para usar en el propio establecimiento sufre una transformación en origen produciendo carne o leche con valor agregado y es un alimento estratégico para esas producciones pecuarias, ya sea por el costo o por lo que significa el aporte de fibra y energía a los rumiantes. Aquí conviene resaltar nuevamente el aporte estratégico de la fibra y energía de los silajes. Y también conviene destacar que el grano, ya sea de maíz o de sorgo, ven favorecido sus márgenes con respecto a la soja si son utilizados en el establecimiento como suplementos del pastoreo o en raciones.
Con el panorama de la sojización y sus relaciones con la agricultura y la ganadería del párrafo anterior, ahora detallaremos la evolución de los cultivos para silaje y lo que generó en todo el sistema productivo de carne y leche, pero sin abrir juicio sobre la sojización sino sobre sus consecuencias para la evolución y cambio del panorama de las forrajeras y de los forrajes conservados, recalcando lo ya expresado en otra entrega, es decir, que la sojización no tiene marcha atrás, a lo sumo adecuaciones con intercultivos, cultivos de cobertura y otras prácticas disponibles con sustento técnico.
Los cultivos para silaje se concentran en unas pocas especies gramíneas y leguminosas como maíz, sorgo, cebada, alfalfa y soja. Para estas últimas el desarrollo y utilización de inoculantes permitió el ensilado de estas especies para condiciones especiales de requerimientos proteicos. Pero los suplementos proteicos de diverso origen siguen siendo los más importantes así como el aporte de la alfalfa en pastoreo y como heno. Con el fenómeno de la sojización se manifestó más la necesidad de recurrir a forrajes conservados energéticos para los sistemas de producción donde las pasturas disminuyeron su participación o fueron desplazadas a suelos con menor aptitud, generalmente con limitantes edáficas. De esos cultivos sobresalen la Moha de Hungría para heno y el maíz y el sorgo para silaje de planta entera.
Con la sojización hubo dos fenómenos en la ganadería:


1)      El desplazamiento de la hacienda, principalmente a suelos de menor aptitud y en superficies concentradas y reducidas. Eso ocurrió en mucha mayor proporción que los desplazamientos regionales o entre eco regiones. Eso se confirma porque la mayor concentración de la ganadería se mantiene en las mismas provincias (ver mapa SENASA)


2)   La intensificación de los sistemas de producción. Este fenómeno puede analizarse y enfocarse de diversos ángulos, aunque observado desde los forrajes conservados tuvo la particularidad de generar una explosión de cultivos anuales forrajeros en desmedro de las pasturas tradicionales y de esos el maíz para silaje triplicó la superficie en una década, acompañado por el sorgo en regiones subhúmedas y semiáridas como en suelos de menor aptitud de la región húmeda y por la moha para heno en todas las regiones húmedas, subhúmedas y semiáridas.

Ahora veamos la importancia relativa que tienen las principales especies con valores promedio que pueden variar según zonas pero que no alteran ni cambian el orden de importancia de cada especie:
Los cultivos más importantes para silaje de planta entera son el maíz y el sorgo ya que juntas representan alrededor del 75% de los forrajes conservados de cultivos anuales. Los rollos de moha  suman alrededor de 10% y el 15% restante es de silaje de grano húmedo y otros forrajes conservados de cultivos anuales.
La forrajera perenne más importante para heno es la alfalfa, mayoritariamente en forma de rollos, ya que representa alrededor del 85% de los forrajes conservados con especies perennes a lo que hay que adicionar alrededor de 7% más de alfalfa que se utiliza para silaje.

Entonces, de las especies forrajeras perennes de la región ganadera central la alfalfa aporta más del 90% de los forrajes conservados y el maíz y el sorgo el 75% de los forrajes conservados de cultivos anuales y alrededor del 95% del total de silajes fibro-energéticos. 

Volviendo al mapa de la distribución de la hacienda, es indudable que la alfalfa, el maíz y el sorgo principalmente y a través de sus henos y silajes reemplazaron y compensaron la disminución de las pasturas en la región de mayor densidad ganadera.  La cantidad y calidad de esos forrajes conservados irá en aumento por dos razones: No se hacen aun henos y silajes en las cantidades necesarias, aunque lentamente se esté revirtiendo y 2) porque todavía parte de ese déficit es cubierto por granos de maíz y sorgo como suplemento o como parte de la dieta. Nos referimos a la parte de la dieta que debería aportar fibra y energía pero sin desconocer que esos granos también son parte indispensable de la suplementación o de las dietas para distintas categorías y sistemas de producción y agregan valor en origen.

martes, 11 de febrero de 2014

Balance de energía para producir Silajes o Bioetanol


Mucho se ha escrito y hablado sobre el consumo energético o el balance de energía para producir alimentos o biocombustibles. La producción de energía mediante los biocombustibles ha acaparado la atención en los últimos años, principalmente por cuestiones político-estratégicas y porque se han atribuido a los biocombustibles virtudes para combatir el cambio climático que realmente no tienen, como fuera demostrado claramente por Hartmut Michel, entre otros.

De los alimentos primarios para producir carne o leche, los forrajes conservados, que tampoco son neutros en la emisión de CO₂ deben producir grandes cantidades de materia seca, no sólo para bajar el costo por unidad de peso sino también para tener un balance energético positivo, ya que el cultivo y principalmente el corte, picado y confección de silajes requiere cantidades importantes de energía fósil como combustibles (gas-oil).

Luis Marquez en su trabajo sobre el consumo energético en la agricultura         (http://www.revistaambienta.es/WebAmbienta/marm/Dinamicas/pdfs/versionpdf/Marquez.pdf) ha remarcado que “el consumo de energía fósil en la agricultura tiene poca importancia relativa en el consumo mundial, pero con ella se incrementa notablemente la productividad, y esta energía se utiliza principalmente en la motorización de la agricultura, en la fabricación de los agroquímicos y otros procesos realizados ……”. No entraremos en detalle sobre el tema, ya que nuestro interés es recalcar que la utilización de la energía fósil para agricultura y específicamente para obtener forrajes conservados tiene poca importancia relativa comparativamente con otras actividades y que puede hacerse un uso mucho más eficiente de la energía fósil para producir alimento en forma de forrajes conservados que para producir etanol, al menos con las plantas forrajeras tradicionales para esa finalidad.

Sabemos además, de la necesidad de fibra y energía que tienen los rumiantes y también sabemos de la posibilidad de reconvertir el 100 % de los desechos y los efluentes para utilizar en el mismo sistema productivo, lo que hace la gran diferencia a favor del uso forrajero en contraste con el uso energético para biocombustibles de especies forrajeras como el maíz para silaje de planta entera.  Es por ello que el uso integrado de alimentos y energía, o sea silajes  y reconversión de los desechos, permite disponer de la fibra y de la energía necesarias para los rumiantes y un aprovechamiento integral de los desechos para producir energía,  biofertilizantes y abonos orgánicos para las necesidades del sistema de producción.

Es necesario aclarar  aquí, que los cultivos con menos o nula aptitud forrajera son una opción más útil para producir solamente biocombustibles para vender fuera del sistema de producción.


Sintetizando y volviendo al título de esta entrega, la producción de silajes de maíz y sorgo principalmente, aseguran un mejor balance energético que para otros usos y siguen siendo estratégicos en la producción de carne y leche.

lunes, 13 de enero de 2014

Rol del grano forrajero de maíz y del maíz forrajero en la ganadería argentina

En la Argentina y en la época en que se fundaba la Chacra Experimental en Pergamino, en 1912, había sistemas de producción pioneros en lechería ya que desde 1889 La Martona, en Vicente Casares, Bs. As., disponía de 52 tambos con silos aéreos de material  para ensilar pasturas y maíz.

De los granos forrajeros (maíz, sorgo, cebada, avena y centeno) que se utilizan para producción animal, el maíz es el más importante y fue el que mayoritariamente utilizó la ganadería argentina por más de cien años. La denominación maíz forrajero hace referencia a toda utilización de la planta entera en pastoreo en cualquiera de sus estados fenológicos y al picado de la planta entera granada esencialmente para silaje.
La utilización del grano forrajero de maíz para rumiantes no cambió en su esencia pero sí en su participación cuantitativa y se extendió la utilización a lo largo del año debido a la agriculturización que restó superficie ganadera esencialmente pastoril. Esto último generó que la principal utilización del grano de maíz en el consumo interno sea para la ganadería de carne y leche, por encima de los monogástricos y de la industria de transformación.

Con fluctuaciones anuales y basadas en estimaciones de MAIZAR, el consumo interno de grano de maíz tiene la siguiente distribución (en millones de toneladas, Mt):

Lechería:           2.0 - 4.0 Mt
Ganadería:        3.0 - 5.0 Mt
                                    Total Ganadería de carne y leche entre 5 y 9 Mt

Avicultura:        2.8 Mt
Molienda H:       1.1 Mt
Porcinos:          0.8 Mt
Molienda Seca: 0.6 Mt
                                    Total General: 9.5-12 Mt

Del consumo interno actual, el grano de maíz sólo para la ganadería de carne y leche (como grano forrajero) representa el 70% del total. El maíz forrajero en todas sus variantes acompañó siempre al grano forrajero. Sin embargo, el potencial del maíz forrajero como silaje de planta entera, aún no ha sido totalmente explotado, aunque hoy entre 20 y 25% del maíz sembrado se destina para silaje, que se adiciona al uso interno del grano forrajero.

Esas estimaciones, nos dan entonces, valores muy altos de utilización del maíz para la ganadería de carne y leche: 1) 70 % del consumo interno del grano y 2) casi la cuarta parte de la superficie como planta entera forrajera, mayoritariamente como silaje.


Es más, si hubiera una política de incremento de las exportaciones de carne y productos lácteos, sabiendo que la sojización no tiene marcha atrás y que las superficies ganaderas y de pasturas conservarán la fuerte disminución operada por más de 15 años, un 50%, como mínimo, de la superficie destinada actualmente al maíz debería picarse como planta entera para silaje. Como ya lo mencionáramos en otras entregas, por el costo, el valor alimenticio como fuente energética y la necesidad de suplementar y potenciar las pasturas, transforman al silaje de maíz en imprescindible para intensificar y hacer sustentable cualquier sistema de producción de rumiantes. De ahí que más tarde o más temprano ese incremento será inevitable.

miércoles, 1 de enero de 2014

Las adversidades climáticas, cada vez más frecuentes, justifican aún más el uso de forrajes conservados

La sequía en los campos agrícolas y las inundaciones en los campos bajos son fenómenos cíclicos 

Ambos fenómenos contrastantes, están bien documentados en el pasado y con frecuencias equivalentes ocurren en nuestros días. Esos acontecimientos adversos se van a mantener y probablemente a aumentar porque el calentamiento global potencia la adversidad de esos fenómenos climáticos. Ante ese panorama, los cultivos agrícolas que producen granos forrajeros o planta entera para silaje y los campos bajos ganaderos estarán periódicamente afectados por esos fenómenos. 
Entonces ¿por qué cada vez que hay sequía o inundaciones vuelven a darse los mismos problemas de muerte de animales, traslado de los mismos o producciones de carne y leche seriamente comprometidas?
      Porque los sistemas de producción afectados por esos fenómenos no tienen o no tuvieron la suficiente planificación para enfrentar esas situaciones con la única tecnología agronómica efectiva, de relativo bajo costo y de fácil implementación en períodos normales como es la conservación de forrajes principalmente como heno y silaje. De éstos, el silaje tiene dos ventajas suplementarias: 1) la calidad y energía disponible es sensiblemente mayor y estable en el tiempo de conservación y 2) se puede conservar de un año para el otro con un costo financiero muy bajo.
            
      Por lo mencionado en esta Introducción, no habría justificación para que un sistema productivo de carne o leche se vea afectado muy seriamente por la falta de forrajes conservados. Menos aún si el sistema es semiintensivo o intensivo. Es algo tan simple como transferir alimento (forraje) de una estación de gran producción a una de menor producción; o transferir desde el sistema agrícola o de “la parte agrícola del campo” el forraje producido por un cultivo de rápido crecimiento y alta producción de MS como puede ser un maíz para silaje o una moha para heno.
           
      Es necesario remarcar que una vez producida la adversidad, los cultivos ya implantados se podrán ver seriamente afectados. Aquí, entonces es necesario aclarar que los cultivos seriamente afectados no deberán utilizarse para conservarlos, ya que por el menor rendimiento o la menor calidad forrajera,  el destino final será el pastoreo directo o pastoreo diferido, y en el caso de maíces o sorgos con poca proporción de grano, el pastoreo mecánico (corte y suministro) será lo más adecuado. Como ya mencionáramos en otra entrega, el forraje a conservar deberá tener alto rendimiento de Materia Seca y la mayor digestibilidad posible y consecuentemente un costo razonablemente bajo.  Por ejemplo, cuando un maíz para silaje por efecto de la sequía se seca rápidamente y no está granado o la proporción de grano es muy baja, tendrá un costo significativamente mayor por kilogramo de materia seca digestible. Además, las condiciones de confección del silo y la compactación pueden complicar aún más la conservación del forraje. Algunas pasturas perennes y especialmente la alfalfa, pueden aportar el forraje faltante de los cultivos afectados, y para ello hay que dejar acumular materia seca hasta comienzos de floración tanto en alfalfa como en las gramíneas.  La alternativa de reemplazo de los lotes afectados tempranamente, son los cultivos más rápidos como la moha para heno y los maíces súper precoces o de siembra tardía para silaje. 
      Para los campos bajos ganaderos afectados por inundaciones y donde está la mayor concentración de hacienda en pastoreo, nuevamente la alternativa de alimentación en esas situaciones, es la utilización de heno o silajes. Esos forrajes conservados deberán utilizarse durante el período de inundación y posteriormente para permitir la recuperación de las pasturas perennes, mayoritariamente basadas en festuca y agropiro, con lotus, tréboles en lotes sembrados y de igual forma para pastizales y otras pasturas de esos ambientes edáficos limitantes.

            
Resumiendo, en la producción de leche y carne, los fenómenos adversos que comprometen la producción de alimento (pasto, granos y cultivos para ensilar y henificar), que además son cíclicos, pueden ser atenuados con la planificación previa que contemple un excedente de forrajes conservados, especialmente como silaje, suficientes para soportar la adversidad. Como ya mencionáramos son los alimentos básicos para rumiantes y los de menor costo, de ahí la insistencia para planificar y poder disponer de los mismos en épocas normales o de adversidades. Escalonar la siembra y utilizar diferentes ciclos ayuda a lograr los volúmenes necesarios para conservar, aún con fenómenos adversos. Si no se presentaran adversidades y hubiera exceso de superficie para conservar, en sorgo y maíz se puede cosechar el grano, dejar el lote para pastoreo diferido o realizar cosecha mecánica y en el caso de la moha, pastorear la superficie excedente en estado de prefloración o también efectuar pastoreo mecánico (corte y suministro). Estas situaciones con exceso de forrajes para conservar son una buena oportunidad para hacer descansar pasturas o renovarlas. Eso permitirá además, estar mejor preparado para la próxima adversidad climática

sábado, 21 de diciembre de 2013

Diferencias y similitudes entre híbridos de maíz para grano y para silaje de planta entera

El mejoramiento de maíz para silaje es específico y se lo aplica de esa manera en Europa, principalmente en Francia y Holanda. En USA y en nuestro país ha habido intentos de efectuar una selección específica, aunque ha prevalecido la selección para grano y la derivación o utilización de híbridos doble propósito, grano o silaje, lo que ha determinado que los mejores híbridos para silaje de planta entera sean los híbridos graníferos correctamente evaluados y destacados por la aptitud silera de la planta completa. Esta situación, lejos de ser criticable, es la que mejor ha respondido a las necesidades crecientes de silajes en los sistemas ganaderos. Es una realidad que todavía falte mucha difusión y avances en lo referido a los silajes, desde la elección de un híbrido adecuado, pasando por el manejo agronómico del lote y terminando por el momento de picado, la confección y el suministro. De todos esos puntos, a mi criterio, donde más se ha avanzado es en la disponibilidad de contratistas con maquinaria de última generación para el picado y para la confección del silo. La CACF (Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros) ha contribuido a eso y a mucho más en aspectos como la formación permanente de sus asociados, la caracterización y relevamiento de diferentes situaciones que se generan desde el norte argentino hasta el sur de la Región Pampeana cada año, incluyendo el muestreo y análisis del forraje. Ese relevamiento ha dejado también en evidencia las fallas y limitantes que se observan por lo realizado en el cultivo antes del picado. Y sigue habiendo muchas prácticas no recomendables, que se efectúan después de la confección del silo. Con respecto al suministro, hay maquinaria adecuada y disponible, su adopción es menor a la aconsejable y en ese aspecto el auto-consumo ha tomado una importancia inimaginable hace pocos años y ha permitido a muchos productores, aún con manejos imperfectos y cantidades y calidades deficientes, apreciar las ventajas del silaje como técnica de conservación y se ha convertido en la mejor herramienta para la adopción e incorporación permanente al sistema de producción.

   Yendo a las diferencias y similitudes entre híbridos de maíz para grano y para silaje de planta entera, haré una breve síntesis cronológica considerando aspectos agronómicos, de origen genético y de evolución de los híbridos de maíz disponibles en Argentina:

    El secado rápido de la espiga, el ajuste de los ciclos o grado de precocidad, y la estructura de la planta fueron características de enorme importancia en el mejoramiento de maíz para grano, que sumado a innumerables estudios ecofisiológicos en líneas e híbridos de maíz para eficiencia fotosintética y acumulación y translocación de fotosintatos, determinaron el logro de mejores híbridos graníferos que colocaron al maíz como el cultivo de mayor ganancia genética en los últimos 30 años. El germoplasma explorado y utilizado fue parte de la estrategia para lograr los mayores rendimientos con híbridos más estables. Se cambió gradualmente el tipo de híbrido comercial, con predominancia de híbridos dobles y de tres líneas al comienzo arribando a nuestros días con predominancia de híbridos simples. Desde el punto de vista del silaje, los transgénicos con resistencia a insectos permitieron la amplitud de la ventana de siembra y la posibilidad de ensilar tanto maíces de siembra temprana, intermedia o tardía y por ende lograr las toneladas de materia seca de planta entera planificadas en forma segura y a menor costo.

    En el párrafo anterior consideramos la evolución y los logros en el cultivo del maíz. Sin embargo, desde el punto de vista del maíz para silaje, la evolución menor mencionada con respecto a la producción de grano tiene dos componentes claramente comprobables, que los mencionaré pero sin extenderme porque excede el objetivo de esta entrega:

        1) Se ha dedicado muy poca atención o directamente no se han tenido en cuenta las tecnologías disponibles como el uso de criterios de selección para silaje o de análisis de laboratorio o utilización de animales en el proceso selectivo. Se reemplazó por análisis y ensayos  de Universidades y de INTA, generalmente "a posteriori", es decir con el híbrido granífero ya obtenido. Esa estrategia contribuyó igualmente a un avance, aunque en grado menor que para grano. Permitió además, instalar discusiones y comprobar que las diferencias existían, como lo demostraron Gallais y Barrière en Francia desde hace más de 40 años y lo veníamos pregonando Bertoia y el suscripto hace más de 22 años. 
      2)  La influencia del marketing de las empresas semilleras, con la exaltación de características aisladas y de poca relación con la producción de rumiantes para algunos híbridos, en general con poca o nula base tecnológica o solamente con denominaciones comerciales más relacionadas a creencias, usos antiguos de maíces forrajeros o directamente aludiendo a nomenclatura no muy correcta aunque impactante, más que a sus características o aptitudes sileras. A juzgar por la aptitud silera de muchos híbridos recomendados para silaje desde hace tres décadas, o la base tecnológica existente no fue considerada o se eligieron por algún criterio que desconozco. Lo que sí puedo afirmar es que esas son las causas del menor avance del maíz para silaje que para grano. Siendo el maíz la especie mejor adaptada para ensilar y con una proporción de grano alrededor del 40% de la materia seca total, el avance logrado ha sido igualmente significativo y comprobable, pero debido más al avance genético del maíz granífero que a criterios y acciones más específicas
    Mientras tanto, con más o menos diferencias o más o menos similitudes entre ambos tipos (graníferos y sileros)  el silaje de maíz de planta entera avanza en Argentina y el uso potencial, si se incentiva la producción y exportación de carne y leche, puede demandar una superficie cercana a los 2 millones de hectáreas con más tecnología y mayor calidad del silaje. 
    

jueves, 12 de diciembre de 2013

Nomenclatura: Silo - ensilaje - ensilar - ensilado - silaje - planta entera

Para que todos hablemos de lo mismo cuando hacemos referencias a la terminología utilizada con las especies para ensilar o en los procesos para picar, conservar y suministrar el forraje obtenido y conservado, haremos una breve reseña de la nomenclatura adecuada, ya que es bastante común, sobretodo en procesos de desarrollo, promoción o marketing de las empresas proveedoras del sector, un uso inadecuado de la terminología:

SILO: recipiente que contiene a la planta picada y compactada en condiciones anaeróbicas. Puede ser un silo aéreo de material como se utilizaban a principios del siglo XX y que aún persisten como los de La Martona en Vicente Casares, prov. de Bs. As. Silos subterráneos y silos puente, ambos con compactación con tractores o maquinarias pesadas que en algunos casos pueden tener paredes laterales de material y que para producir la fermentación anaeróbica deben ser cubiertos por mantas de polietileno y coberturas extras para evitar voladuras de las mantas. Finalmente, el silo bolsa especialmente desarrollado para ensilar con dimensiones y estiramientos del material plástico para favorecer la compactación y la eliminación del aire en grandes volúmenes de forraje. Todos esos tipos descriptos o cuando se hace referencia a los mismos, deben ser denominados SILO en singular o SILOS en plural. Resumiendo el SILO tanto para grano como para forraje es el recipiente que contiene y etimológicamente en agronomía significa "granero subterráneo"

ENSILAR (sin. ENSILAJE, ENSILADO): se refiere al proceso de picar una planta entera, transportarla hasta el silo, compactar, tapar o cerrar. El agregado suplementario de inoculantes, granos o cualquier otro producto en el proceso deberá ser considerado como parte del mismo. Ensilado, además de asociarse al proceso también se lo utiliza como adjetivo. Ejemplo: maíz ensilado.

SILAJE: Es el producto (el forraje fermentado listo para suministrar a los rumiantes) que se ha hecho fermentar en un recipiente (SILO) que mantuvo la anaerobiosis. Frecuentemente se lo denomina también ensilaje o ensilado y es aceptada esa denominación si se está haciendo referencia al producto (forraje fermentado). Por ejemplo haciendo referencia a "ensilaje de maíz" o "maíz ensilado". Lo que siempre está mal expresado es referirlo con el término "silo". Es muy común denominar "Maíz Silo", cuando se quiere referir a "maíz para silaje", "ensilaje de maíz" o "planta entera de maíz para silaje" entre otras denominaciones adecuadas y precisas. Es más, hay híbridos de maíz recomendados para ensilar o con aptitud silera que en la denominación se antepuso la palabra silo. Es una denominación errónea que seguramente tiene algún componente de marketing y poco de conocimiento tecnológico específico, aunque generalmente se subsana con la mención de "silero", otra posibilidad de referirse a un maíz para silaje de planta entera. La denominación planta entera lo diferencia del ensilaje que se puede hacer del grano húmedo de maíz cuyo producto es "silaje de grano húmedo" o "grano húmedo ensilado" que nutricionalmente no tiene diferencias importantes con el grano seco incorporado a la dieta.