viernes, 25 de julio de 2014

El pasto es mejor aprovechado por un rumiante que el combustible por un motor de combustión interna. Revalorando a los Rumiantes y a los Forrajes

Entrega técnica de actualidad relacionada al Blog

                En los últimos años se ha instalado en la opinión pública y en el ámbito científico que los rumiantes son los responsables principales del calentamiento global, porque emiten grandes cantidades de gas metano. Pero esos cuestionamientos oportunistas, simplificadores y unilaterales no consideran las ventajas que poseen los rumiantes, como la capacidad para digerir la fibra de los forrajes para producir un alimento básico como la leche. Además de la carne y un gran número de productos. Cuando consideramos la eficiencia con la que las vacas generan un alimento esencial con forrajes y granos principalmente y la comparamos con los combustibles y los motores utilizados para los desplazamientos y los trabajos con maquinarias, encontramos lo siguiente:



      Con 10 litros de combustible, en el motor más rendidor (diésel a revoluciones constantes), 6 litros de la energía química potencial se pierden como calor y los 4 restantes dan energía para el desplazamiento o el trabajo de maquinarias (parte de la cual se pierde por diversas resistencias de rodadura y otras causas). En el mejor de los casos, entonces, aprovecharemos para el fin específico sólo 2 litros. Expresado de otra forma: 80% del combustible fósil que usamos se disipa como calor o por pérdidas diversas.

   Un rumiante, en promedio y groseramente cada 10 kg de Materia Seca que consume, 3,5kg  los usa para mantenimiento (metabolismo basal) y con el resto produce groseramente 6 litros de leche o 600 gramos de peso vivo en producción de carne. Con la diferencia que parte de los 3,5 kg del ejemplo y lo no digerido del total (groseramente otros 3,5 kg de MS) se reciclan como materia orgánica que se pueden utilizar como enmiendas o para producir bioenergía. En el caso de la leche, con menos de 2 kg de MS forrajera producimos 1 litro de leche. Una eficiencia buena, ya que en una hectárea podemos producir en promedio 12.000 kg de MS. Algo así como 7.ooo litros de leche con buenos cultivares, energía fósil y gran cantidad de energía solar. Expresado de otra forma: 60% de la materia seca forrajera que utiliza un rumiante se desaprovecha directamente; pero una parte importante de la misma es reutilizable. Podemos decir entonces que:

Los motores térmicos son máquinas con un despilfarro energético de consideración.

Los rumiantes son animales que digieren la fibra de los forrajes para transformarla en ácidos grasos volátiles para producir leche con buen aprovechamiento energético.

En los motores la energía no aprovechable se disipa, en los rumiantes gran parte de la misma es reutilizable



Con una ventaja adicional para los rumiantes: la mejora en la eficiencia en los motores de combustión interna está limitada y casi en su máximo teórico. En cambio la producción de forrajes con menor costo energético y mayor rendimiento energético (digestibilidad) con nuevos cultivares, con nuevos eventos biotecnológicos, con el aprovechamiento de efluentes como enmiendas orgánicas y la producción de alimentos funcionales, entre otros, ya se están desarrollando para aumentar la eficiencia de los rumiantes y por ende la sustentabilidad.

        En los cálculos se consideró un forraje como alimento principal, con 65% de digestibilidad. Como subproducto de la fermentación y de la producción de ácidos grasos volátiles se produce el metano en cuestión

        Si bien en la comparación no se consideró la energía fósil necesaria para producir el forraje y acondicionarlo, tampoco se consideró la logística para transportar y almacenar el combustible desde la destilería, que representa un gasto energético importante.




jueves, 17 de julio de 2014

Producir novillos pesados a bajo costo depende del pasto y de los forrajes conservados

Entrega técnica de actualidad relacionada al Blog

Hay muchas empresas que están poniendo el foco en la ganadería, en especial para abastecer el mercado interno y para la exportación. Si bien esta última, nunca ha estado tan mal (hoy Uruguay exporta más que Argentina) hay grandes posibilidades para un futuro cercano, tanto con cuota Hilton como con Cuota 481, en especial para las empresas con ciclo completo que terminan buena parte de los novillos en feed lot.
            El gran desafío para esas empresas es beneficiarse del ciclo completo, pero fundamentalmente producir la mayor cantidad de kilogramos de carne con pasto. Encauzar y ajustar ese sistema necesita el aprovechamiento eficiente de pastizales, pasturas cultivadas y verdeos. Para poder manejar los pastizales y las pasturas con normas y respetando los descansos, como lo manifestamos reiteradamente sólo es posible si se dispone de forrajes conservados de bajo costo, ya que la única alternativa cuando no hay planificación es recurrir a los granos, de mayor costo y con los problemas que significa la falta de fibra. Como expresáramos en la segunda entrega de este blog, la utilización de los distintos tipos principales de forrajes conservados deberá ser rigurosamente planificada, con el uso de la tecnología disponible incluyendo los mejores cultivares y fertilización, para producir materia seca forrajera de las mejores calidades y menores costos posibles.
             













Todo lo anterior es válido para los sistemas ganaderos de ciclo completo de las principales zonas ganaderas del país de las regiones húmedas, subhúmedas y semiáridas con pastizales o pasturas cultivadas templadas o megatérmicas, verdeos y con la posibilidad de lograr buenos cultivos de sorgo o maíz. La importancia del pasto requiere el respeto de normas que eviten la degradación de pastizales y pasturas por mal manejo o sobrecargas.
                        La recría le da flexibilidad al sistema y la misma se hace eficiente a bajo costo con “pastos” (pastizales, pasturas y verdeos en pastoreo directo) y silajes (autoconsumo o suministro) que producen excelentes márgenes. La recría es la etapa de desarrollo del animal que va desde el destete hasta alcanzar un peso de unos 300 kilos. En este período el animal es más eficiente en la conversión de alimento en músculo, es la etapa del ciclo en la que más cantidad de kilos se produce con el mejor resultado económico.
                        La terminación de novillos puede lograse con “encierro” a corral entre los 18 y 22 meses y “a campo” con suplementación (henos, silajes y granos) a los 30 meses.
Nótese la importancia de los pastos y de los forrajes conservados para producir novillos pesados a bajo costo y con regularidad de abastecimiento.
En estos sistemas de ciclo completo la complementación agricultura-ganadería es fundamental. La mayor eficiencia se logra ensilando el grano húmedo, con las ventajas que significa para la liberación temprana del lote, manejo y posterior suministro y ensilando la planta entera de híbridos de maíz con aptitud silera o de sorgo de buen contenido de grano, ambos con buena digestibilidad de la fibra para mejorar la conversión y por ende el costo de cada kg de carne producido, un atributo de los silajes energéticos en particular. Esos silajes aseguran la evolución normal y regular de cada etapa, desde la cría hasta el engorde:
  •  En la cría, como suplemento en períodos críticos o de máximos requerimientos de la vaca (normalmente no más de 90 días/año).
  •  En recría, como componente principal de la suplementación estratégica a los animales en pastoreo para lograr y mantener las ganancias programadas.
  • En el engorde con encierro, como alimento energético y fibroso de mayor volumen y menor costo
  • En el engorde con pastoreo intensivo, como suplemento energético estratégico

lunes, 7 de julio de 2014

Tipificación de los maíces para silaje de planta entera

Tipificación de los maíces para silaje de planta entera
 por morfología y calidad del tallo


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La variabilidad que puede encontrarse en el maíz moderno y sobretodo en los híbridos comerciales graníferos no es muy grande si se considera la estructura de la planta o los tipos de grano. Esto se da también en los híbridos recomendados para silaje donde se utiliza toda la planta como alimento energético para rumiantes.
            En el maíz, ya desde la época de las variedades de polinización libre se recurría a denominaciones como para pastoreo a los maíces que eran utilizados para pastoreo directo programado o eventual por efecto de condiciones climáticas adversas; o los llamados maíces diferidos en pie también para pastoreo en el otoño o invierno; o el uso de los denominados maíces macolladores dentro de los denominados doble propósito;  recientemente con los híbridos se sumó masivamente el uso de la planta entera para silaje.  Todas esas variantes corresponden al uso forrajero de la planta entera de maíz. En esta entrega caracterizaremos los distintos “tipos” para silaje en el maíz, con las denominaciones más adecuadas y precisas según morfología, componentes morfológicos estructurales o de acumulación en el tallo y los comportamientos fenológicos. En síntesis, esa tipificación estará relacionada con las variantes disponibles de la planta entera de maíz para silaje, sean o no genéticamente modificados.


      La utilización del maíz como planta forrajera se basó y se sigue apoyando en las mismas variedades e híbridos graníferos, es decir, los seleccionados para producir grano (lo que ya vimos como el grano forrajero de usos en producción animal de monogástricos y rumiantes).

       Las denominaciones maíz pastoreo, maíz doble propósito y los maíces sileros son nominaciones de los graníferos por origen y selección que fueron derivados y designados comercialmente con esas particularidades.

      Todos los híbridos forrajeros con las denominaciones del párrafo anterior tienen su origen en el mismo programa y el mismo germoplasma que los utilizados para grano. Los únicos híbridos diferentes y más específicos, hasta el presente son: los de Basf con la marca Nutridense que provienen de una selección más específica para granos más proteicos y fibra más digestible, que no son transgénicos, tampoco específicos para silaje ya que el grano más nutritivo fue seleccionado, en principio, para monogástricos y no para rumiantes. Algo similar ocurre con los Nutrifeed de Dekalb. Solamente los híbridos de DOW denominados con el gen bm3 (nervadura marrón) o BrwnMidRib o BMR son considerados específicos para silaje ya que el menor contenido de lignina por efecto de ese gen cualitativo le otorgan mayor digestibilidad a la fibra del tallo, aunque su mayor o menor ventaja dependerá del fondo genético del germoplasma utilizado y de sus interacciones genéticas y ambientales que determinan la producción final de toneladas de materia seca digestible por hectárea.
Todas las denominaciones de marca o de marketing como silero, silo y megasilo (que ya mencionamos en otra entrega es una mala denominación, ya que silo hace referencia al recipiente y no al forraje), Duo, doble propósito, tambero, forrajero, sil, lechero y similares, pertenecen al primer grupo ya expuesto de derivados de graníferos con una evaluación “a posteriori” para recomendarlos para silaje de planta entera. 

            Los híbridos de maíz para silaje de planta entera, provienen de los graníferos y tienen que tener al menos tres características diferenciales con aquéllos: a) secado lento de la espiga y acumulación de azúcares solubles en un tallo con mayor digestibilidad de la fibra; b) planta alta y tolerante a mayores densidades y con alta producción de materia seca, de la cual al menos y como promedio el grano representará 38% del total; c) ventana de picado amplia y que responda a los puntos a) y b) cuando el porcentaje de Materia Seca de la planta entera picada esté en el rango 33-38%.

            El maíz no tiene los tipos azucarados como en el sorgo. Tiene el gen nervadura marrón (más comúnmente el bm3) que le confiere mayor digestibilidad a la fibra por disminución del contenido de lignina, a los que se denomina BMR o nervadura marrón o baja lignina. En el maíz, los BMR producen efectos deletéreos que afectan el rendimiento, la sanidad y el vuelco y quebrado, aunque en la última década esos efectos son menos importantes


Entonces, para silaje de planta entera
los maíces recomendados tienen que tener 
una morfología y estructura de planta que aporte fibra, que esta fibra sea lo más digestible posible 
y con un ciclo adecuado a la fecha de siembra o
a la región de cultivo. 
Además deberán soportar mayores densidades de siembra, ser híbridos equilibrados en la proporción de granos y fibra con ventana de picado amplia que no afecte significativamente a la digestibilidad del forraje en el estado fenológico entre 30% y 40% de materia seca (entre 70% y 60% de humedad del forraje picado) que se logra, según ciclos, fechas de siembra y zonas, alrededor
 de 45 días después de la fecundación.

viernes, 27 de junio de 2014

Tipificación de los sorgos para silaje de planta entera

Tipificación de los sorgos para silaje de planta entera
 por morfología, calidad del tallo, tipo de grano, ciclo y comportamiento fenológico.


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        Tanto el maíz como el sorgo son muy variables morfológicamente cuando se considera la estructura de la planta y esa variabilidad también se expresa en los granos, aunque en mayor grado en las distintas razas de maíz.
             La particularidad de poder utilizar toda la planta y conservarla de una manera simple y segura como alimento energético para rumiantes, suma un atributo a los que ya tienen los granos de sorgo.
            Tradicionalmente se nominan a los sorgos y maíces doble propósito, a los sorgos azucarados, a los granos de sorgo con y sin taninos, a los sorgos para pastoreo directo, a los sorgos diferidos en pie para pastoreo otoño-invernal, entre otras denominaciones, para describir solamente el uso forrajero de la planta de sorgo. A continuación, en esta entrega caracterizaremos los distintos “tipos” para silaje en el sorgo, con las denominaciones más adecuadas y precisas según taxonomía, morfología, componentes morfológicos estructurales o de acumulación de azúcares y los comportamientos fenológicos. En síntesis, esa tipificación estará relacionada al uso de la planta entera de sorgo para silaje.

              En el sorgo hay tres tipos tradicionales según su utilización: los graníferos (S. bicolor) en un extremo, los forrajeros (S. sudanense) o tipo Sudán en el otro y los “doble propósito” en el medio. Hay variedades o híbridos de sorgo tardíos, medios, precoces y muy precoces; actualmente los programas de mejoramiento seleccionan para lograr genotipos de ciclo más corto o los llamados súper precoces para lograr doble cultivo de verano, siembras de segunda y llevar al cultivo más al sur del país.
         Los sorgos graníferos según el germoplasma de origen y la estructura de planta pueden tener diferentes proporciones de grano, tallo y hojas y comportamientos fenológicos distintos que condicionen la aptitud para silaje de planta entera. Los graníferos de buena aptitud para silaje son los recomendados para sistemas de producción o categorías de animales de alto requerimiento nutricional, en especial de energía.
             Los sorgos doble propósito provienen de los graníferos que tienen mayor proporción de tallos y hojas, pero manteniendo un equilibrio importante con el grano que asegure una cosecha rentable del mismo o la alternativa (de ahí el “doble propósito) que garantice un forraje energético con la planta entera; cuando a este último tipo se lo promociona o difunde para silaje, entonces también se lo denomina “silero”.
         Los sorgos forrajeros sean o no fotosensitivos no están recomendados para silaje, aunque eventualmente se utilicen, por lo que ya mencionamos de los silajes de maíz y sorgo o aún de cereales de invierno granados. En todos esos cultivos para silaje de planta entera el grano es imprescindible y debe estar siempre presente y sabiendo que la proporción del mismo puede variar por condiciones climáticas y disminuir ante condiciones adversas, Pero aún con sólo 25-30% de grano se asegura y valoriza el destino del silaje como alimento energético. Esta es la razón fundamental por la que no se justifican forrajes energéticos ensilados sin el componente grano. Solamente el silaje de leguminosas no tiene grano, pero no es energético. El silaje de sorgo, como ya lo presentáramos es un alimento suplementario y complementario porque tiene energía y fibra. Energía del almidón del grano y fibra del resto de la planta que es también un componente energético y regulador de la actividad ruminal. De ahí que no recomendemos el silaje de los sorgos forrajeros.
            Las otras variantes del sorgo tienen que ver con la proporción de azúcar en el tallo que si es alta se los denomina azucarados o si tienen el gen nervadura marrón que le confiere mayor digestibilidad a la fibra por disminución del contenido de lignina, se los denomina BMR. Para Forraje Conservado como Silaje y que respondan a las características que vimos para los silajes en otras entregas, se recomiendan los graníferos para altos requerimientos energéticos y en especial los “doble propósito” o sileros normales o BMR según destino y categoría de animales. En el sorgo, los BMR producen menos efectos deletéreos que en el caso del maíz, posiblemente porque el sorgo tiene una estructura de planta más rústica y macolladora, que el maíz moderno perdió por selección ancestral hacia un único tallo y una espiga formidable y dominante, ya que sus ancestros son similares estructuralmente al sorgo. En el futuro seguramente habrá híbridos comerciales de sorgo  donde se combinen variantes del género Sorghum en una estructura de planta de máximo rendimiento con medias a altas proporciones de grano y con el gen nervadura marrón y genes y/o eventos similares para el contenido de lignina o digestibilidad de la fibra, complementado, tal vez, con mayor acumulación de azúcares en el tallo.
                        Entonces, para silaje de planta entera los sorgos recomendados tienen que tener adecuada proporción de granos con una morfología y estructura de planta que aporte fibra, que esta fibra sea lo más digestible posible y con un ciclo adecuado a la fecha de siembra o a la región de cultivo. Si se prioriza la energía para alta producción habrá que elegir entre los sorgos graníferos recomendados para silaje; por el contrario, si se prioriza la digestibilidad de la fibra los sorgos BMR serán los más adecuados, mientras que para otras situaciones los doble propósito o Sileros, sabiendo que esta denominación es muy laxa y que debería disponerse de datos y ensayos que avalen su ventaja para obtener cantidad y calidad de silaje acorde a la zona y al sistema productivo.

            Con respecto al grano de sorgo no vamos a entrar en detalles en esta entrega, sino solamente mencionar que el sorgo ha sido clasificado en cuatro clases según el color del pericarpio y en dos clases para taninos condensados (con y sin).




martes, 17 de junio de 2014

El uso de energía fósil en los sistemas de producción ganadera: Rol y ventajas de los forrajes conservados

Entrega de actualidad técnica relacionada al Blog

            La eficiencia en el uso de la energía fósil se está asumiendo cada vez con más interés en todos los sistemas de producción agropecuaria. Se conoce y se puede deducir fácilmente que, el uso de la energía fósil en la producción ganadera es mínimo en sistemas totalmente pastoriles y máximo en sistemas estabulados. Sin entrar en comparaciones detalladas, también sabemos que a medida que aumenta la eficiencia de cualquier sistema (por ajustes, manejo, forraje más digestible, uso y control de efluentes, entre otros) el costo de la energía fósil necesaria se reparte en más unidades productivas o es reemplazada, en parte, en el mismo sistema. Es en el aumento de la eficiencia que los Forrajes Conservados juegan un rol fundamental por la seguridad y previsibilidad que le aportan al sistema productivo ante condiciones climáticas desfavorables. En síntesis, por cada unidad de energía fósil utilizada para producir henos y silajes, se logra la producción potencial o máxima posible acorde a lo planificado e implementado.
            El consumo de energía fósil en los sistemas ganaderos es directo (mecanización) e indirecto (para producir los fertilizantes y los alimentos que no provengan del pastoreo directo). Con la intensificación de los sistemas que mencionamos en más de una entrega, la utilización de la energía fósil es una necesidad inevitable para mantener la intensificación. Pero también, como hemos visto en otras entregas, se puede mejorar significativamente la eficiencia con sólo no perder de vista:
·         Los silajes, cuyos costos son menores a los granos y concentrados
·         Las invernadas cortas para terminar novillos
·         La fibra efectiva de henos de alfalfa y de los silajes en lechería
·         La reutilización de efluentes como enmiendas
·         La complementación entre agricultura y ganadería
·         La mejora en la calidad de pastos, henos y silajes

            Volviendo a lo que vimos en otras entregas, el grano debe darse a los rumiantes en cantidades restringidas para producir intensivamente y eficientemente. Porque los monogástricos son más eficientes en transformar el grano en carne y como los rumiantes pueden aprovechar grandes cantidades de fibra como energía, hay que buscar en ellos un equilibrio energético y productivo que aproveche al máximo los pastos, los henos y los silajes. La realidad de nuestros sistemas de producción de carne y leche es que son en general desequilibrados por falta de planificación, por falta de los alimentos básicos para un rumiante (pasto, heno y silaje), por contaminación en sistemas intensivos o por degradación de pastizales y pasturas por mal manejo o sobrecargas, por baja utilización de fertilizantes en un extremo o donde se usan fertilizantes minerales sin considerar la materia orgánica de los suelos incorporando enmiendas en  los sistemas intensivos o rotando adecuadamente pasturas y cultivos.


    La reducción del consumo de energía fósil o la mayor eficiencia por unidad de producto en el uso de la energía, tiene margen de maniobra, ya que es posible en nuestros sistemas de producción aplicar tecnologías de procesos que acompañadas por planificación y complementación dentro de cada unidad de producción podrían lograr mayor eficiencia productiva y sobretodo mucho mayor sustentabilidad que la actual. Y allí, los forrajes conservados juegan un rol trascendental y estratégico.


domingo, 8 de junio de 2014

La ganadería de carne y leche supone: producción de alimentos, gestión ambiental, vitalidad territorial e identidad cultural. Rol de los forrajes conservados

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            La ganadería, tanto de carne como de leche, es un actor esencial de los territorios rurales, en el seno de los cuales contribuye al mantenimiento de la fertilidad de los suelos, a la conservación de paisajes rurales con calidad ambiental, al mantenimiento de la vida rural y la creación de empleo, como así también al patrimonio y la identidad cultural (1primera caracterización francesa, INRA, 2014).


Esa caracterización reciente que se hizo de la ganadería francesa se podría realizar en forma similar en nuestro país. Pero hacerlo tiene sentido sólo si se ponen en consideración conocimientos y herramientas interdisciplinarias que permitan informar a los políticos encargados de las decisiones del Estado y a la sociedad en general y en particular a los productores de carne y leche para que conozcan y apliquen más de gestión ambiental, desarrollen los territorios preservando la identidad cultural y como broche se mejore la producción. Porque mejorar la producción es producir más y con mejor calidad, pero respetando el bienestar animal, el tratamiento y control de efluentes y la conservación del paisaje, como mínimo en el siglo XXI. En algún momento en Argentina habrá que caracterizar las grandes producciones agropecuarias y actuar con convicción Federal para evitar las contradicciones. Reparemos en ganadería. Hoy, todo vale,

Feed Lot como un chiquero, en bajo inundable, junto al arroyo Pavón que al desbordar arrastra sus efluentes

  •         desde verdaderos Feed Lot bien manejados nutricionalmente y ambientalmente hasta “chiqueros de vacas”; en bajos y al borde de cursos de agua e incierto origen de la alimentación, o
  •        sistemas con planificación y forrajes conservados hasta sistemas con pastizales y pasturas degradados que colapsan inevitablemente por deficiencia o exceso de agua; o
  •     paisajes armónicos y característicos con sistemas productivos rendidores y eficientes hasta paisajes degradados por mal manejo, sobrepastoreo y malas prácticas en general con sistemas que producen varias veces menos que los rendidores y eficientes.
     Podríamos agregar más ejemplos y veríamos como constante que, donde los sistemas fallan, aparecen malos manejos (de todo tipo, desde lo agropecuario hasta lo ambiental y social) y también hay falta de planificación cuya principal consecuencia es la falta del alimento básico de un rumiante (pasto, heno y silaje). La tecnología y el manejo para una buena alimentación están disponibles, como también se dispone de herramientas para la gestión ambiental y políticas públicas que pueden contribuir al mejoramiento de la vida rural y a la valorización de los productos. Si no se aprovechan, no se aplican o no se incentivan habrá que recurrir a leyes y normativas que favorezcan la vitalidad territorial, promuevan la trazabilidad y se anticipen a las futuras regulaciones externas y a las exigencias de los consumidores locales. En resumen, deberá promoverse mayor y mejor producción, en nuestro caso de carne y leche, con estándares ambientales mínimos.



Nuevamente en un tema tan sensible como este, el rol de los forrajes conservados adquiere importancia y como ya hemos mencionado en otras entregas, los mismos aseguran intensificación de la producción y regularidad en el abastecimiento. La sostenibilidad del sistema productivo requerirá la aplicación de leyes y normas como las mencionadas más arriba, que en países como Francia se están considerando en forma sistémica. En Argentina hay organismos oficiales como INTA y SENASA, entidades y empresas e inclusive productores individuales que están preocupados y desarrollando seriamente los mismos temas planteados por los franceses. El problema es que la implementación de normas no se hace mancomunadamente y la voluntad política para el cambio es muy incipiente y de poco peso.





sábado, 31 de mayo de 2014

Las más avanzadas técnicas Biotecnológicas no son autónomas. Necesitan de conocimientos básicos convencionales. Ejemplos

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      A principios del Siglo XX  los cultivos se rotaban para recuperar estructura del suelo, reponer fertilidad, dejar actuar procesos microbianos, controlar mejor las plagas y enfermedades y también se barbechaban para almacenar agua y eliminar malezas. Esos cultivos utilizaban variedades que eran seleccionadas con métodos tradicionales o una simple elección de individuos superiores en cada generación. En algunos cultivos ya se comenzaba a seleccionar apoyados en la genética mendeliana con ayuda de la biometría también incipiente.



En nuestros días y por efecto “fascinación y admiración” por las nuevas tecnologías que comenzaron en el último cuarto del siglo XX y porque vivimos en la era de la información, con la que nos saturan, se piensa que la biotecnología y todo lo molecular resolverán los problemas y que sustituirán a métodos y prácticas sólidas y coherentes, consideradas antiguas y que frecuentemente las nuevas generaciones desconocen o ignoran. Hay que alertar que la información sólo adquiere relevancia cuando está asociada a ideas.
   Ahora daremos dos ejemplos, pero dejando aclarado que las nuevas técnicas y metodologías biotecnológicas son útiles y muy positivas para los avances agronómicos, pero con una mirada sistémica que incluya el conocimientos de los principios básicos, ya que el fundamento de la ciencia no está en permanente cambio y que las herramientas (gran parte de las tecnologías biotecnológicas son herramientas) son complementarias del conocimiento básico. En lo agronómico, ese conocimiento básico puede ser de las ciencias biológicas o simplemente técnicas y procedimientos ancestrales a los que la agricultura moderna todavía debe recurrir. Veamos dos ejemplos:

  
Rotaciones y plagas El éxito de los cultivos Bt supera las expectativas de muchos, pero no impide que haya problemas de resistencia en el futuro. Es por eso que ya aparecen trabajos científicos que lo plantean, buscan soluciones y recomiendan alternativas como la rotación de los cultivos. Esa práctica agronómica es útil para controlar mejor las plagas y las enfermedades, tanto en cultivos OGM como en no OGM. Por más efectivo que sea un gen Bt o cualquier otro transgen introducido en el genoma de un cultivo, la resistencia o tolerancia aparecen más tarde o más temprano. Algo similar ocurre con la resistencia de las malezas a herbicidas y allí también el buen manejo agronómico dilata o elimina la resistencia.

Mendelismo y selección Repitiendo lo que mencionamos más arriba sobre la “fascinación y admiración” por las tecnologías que comenzaron en el último cuarto del siglo XX como la biotecnología, se cree que el mejoramiento y la selección de las nuevas variedades transgénicas está realizado en una mesada de un laboratorio. Nada más erróneo. La fascinante y poderosa herramienta biotecnológica deberá ser incorporada a una nueva variedad o híbrido con los métodos de la genética tradicional que tiene mucho de mendelismo (las leyes de Mendel están vigentes y lo que evolucionó es el conocimiento del modo de acción y otras características de los genes y sus interacciones), de biometría, de ensayos agronómicos a campo por centenares y la elección de la variedad comercial que deberá demostrar con otra serie de ensayos que es la que conviene registrar como nueva variedad. Hay que reconocer que todo ese proceso se ha reducido y facilitado por una serie de técnicas y métodos de la Biología Molecular y de la Ingeniería Genética. Aún en nuestros días y mientras los cultivos sigan siendo tales, un cultivar moderno es la síntesis de conocimientos científicos básicos, criterios de selección, herramientas cada vez más potentes y mayoritariamente biotecnológicas y finalmente el arte del mejoramiento que lo lidera y aplica  un seleccionador con conocimientos profundos de agronomía, de biología y del cultivo (síntesis de ciencias biológicas  y manejo adaptado al ambiente).


      Resumiendo, podemos afirmar que la biotecnología hizo y hará aportes extraordinarios para contrarrestar la sobrepoblación, el hambre y las enfermedades mundiales con técnicas que funcionan y hacen ese aporte asombroso dentro de nuevos cultivares. Pero se necesita un enfoque sistémico donde todos los conocimientos científicos sólidos aporten soluciones y sustentabilidad. Los dos ejemplos presentados demuestran la importancia del manejo agronómico de los cultivos y de las leyes que rigen la genética y la selección con ese enfoque sistémico e interdisciplinario. Maíces y sorgos transgénicos para silaje, necesitan manejos agronómicos que potencien la tecnología incorporada y eviten complicaciones a corto plazo, recurriendo para ello a un manejo agronómico tradicional y sustentable.




JJAIM ETCHEVERRY, Guillermo. 1999. La Tragedia Educativa. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 231 p.
http://www.monsanto.com/global/ar/productos/pages/refugio.aspx